6. ARTÍCULO “EL ESTADO Y LA CONSTRUCCIÓN DE IDENTIDAD: PAPEL DE LA ESCUELA”



En el artículo “La escuela un escenario de formación y socialización para la construcción de la identidad moral” Echavarría, menciona a varios autores, que. A su vez, hacen referencia a la escuela como un medio social y constructivo de la identidad de la persona. Es la configuración de sujetos morales que se hacen como tales en la interacción y la confrontación continua con sus pares, sus maestros y otros agentes de socialización, en ella se adquieren diversos aprendizajes, que se transmiten mediante una participación, existe la negociación de la diferencia y se propicia la convivencia a través de prácticas reflexivas y críticas de los sujetos, basadas en la formación ciudadana.

La escuela es una entidad que aprende y que necesita aprender de la propia experiencia para poder crecer y mejorar pedagógicamente. Por eso, tanto el alumnado como el profesorado han de poder participar en la construcción diaria como miembros de un proyecto educativo global.

La escuela es parte de la vida social de los individuos, donde se generan interacción, producción e intercambio de diversas formas de pensar, sentir y habitar en la sociedad. Se dan las mezclas de cultura, valores y hábitos que se generan desde el hogar. Las relaciones que establece son a través de la en interacción, dentro de un escenario de socialización que permite que los sujetos que asisten se sientan incluidos y motivados a ser ellos mismos. La escuela tiene un papel importante pues va preparando a los individuos para la sociedad, responsabilizándolos de su conservación y transformación.

A través de la interacción, es como los sujetos en formación, examinan, conocen y viven la cultura, elaboran concepciones del mundo. La escuela brinda otro proceso, a través del cual los sujetos, hombres y mujeres, se hacen individuos únicos, negocian sus diferencias con otros y otras diferentes, y constituyen marcos comunes que les permiten cohabitar conjuntamente un espacio cotidiano, histórico y cambiante. Este proceso permite la toma de conciencia del sí mismo y del mundo externo, que convoca y enmarca dicha comprensión en la que el sujeto toma conciencia de si y, por tanto, tiene actitudes que le permiten confrontar su espacio vital y reorientarlo hacia el entendimiento.

Los seres humanos adquirimos nuestra identidad gracias a los que nos rodean, somos un reflejo de la sociedad en la que vivimos, esto es lo que nos hace diferentes a los demás, ya que como dice Thelma Barreiro, “todos tenemos profundas deferencias psíquicas y espirituales y también profundas semejanzas” (Barreiro, 2005). Estas diferencias las adquirimos en nuestra cotidianidad por en contacto de nuestros semejantes, es decir la sociedad construye la identidad de las personas siendo esta y se hace referencia al proceso a través del cual los sujetos, hombres y mujeres, se hacen individuos únicos, negocian sus diferencias con otros y otras diferentes, y constituyen marcos comunes que les permiten cohabitar conjuntamente un espacio cotidiano, histórico y cambiante (Echavarría, 2003).

Referencias:

Barreiro, Thelma. (2005). Trabajos en grupo: hacia una coordinación del grupo sano. 1ª ed. Buenos Aires: Centro de publicaciones educativas y material didáctico.

Echavarría, C. (2003). Documento. La escuela un escenario de formación y socialización para la construcción de identidad moral, en: Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Julio – Diciembre, Vol. 1, No 002, Universidad de Manizales, Colombia 2003.


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